Igor, sexto álbum de Tyler, the Creator, llegó este lunes (20) y Pitchfork lo describe como impresionista y emocionalmente cargado, obra de un autor que refina su estilo y expone más el alma que antes.
Según la reseña, sus discos anteriores estaban definidos por ausencias: del padre, del reconocimiento crítico, del amor. Respondía a lo que faltaba con antagonismo, hasta que en 2017 empezó a mirar hacia dentro.
Igor suena como el trabajo de un perfeccionista que da forma a sus ideas más radicales. Tyler firma producción, composición y arreglos, canta más y no se preocupa por seguir el arco pop tradicional. La primera pista de la relación que se rompe aparece en Earfquake: “Don't leave, it's my fault”.
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