Punisher, segundo álbum en solitario de Phoebe Bridgers, llegó este lunes (22). Pitchfork lo describe como el disco en el que define su escritura: franca, multidimensional, levemente psicodélica y llena de corazón.
A los 25 años, la californiana escribe para los momentos en que las cosas se derrumban, cuando el lenguaje falla y la distancia deseada es tan grande que haría falta una nave espacial. La reseña señala que, incluso con solo un segundo trabajo en solitario, ya construyó un mundo propio.
El álbum fue autoproducido con Tony Berg y Ethan Gruska, con arreglos pensados para servir a cada historia. El primer single, Garden Song, aparece como ejemplo de ese cuidado, y el disco también habla de cómo el público se entrega a la música y construye identidades alrededor de ella.
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