Fetch the Bolt Cutters, quinto álbum de Fiona Apple, llegó este viernes (17) y se grabó dentro y con su casa de Venice Beach, en California. Golpeaba las paredes y pisaba el suelo para extraer sonido de la propia estructura del inmueble.
La reseña de Pitchfork lo define como una sinfonía salvaje de lo cotidiano y una obra maestra inclaudicable, y afirma que ninguna música sonó nunca así. La autosuficiencia es la regla del trabajo y la curiosidad funciona como llave.
El disco llega ocho años después de The Idler Wheel, de 2012, y la crítica lo describe como el siguiente paso en la dirección que la artista ya apuntaba allí. Para Pitchfork, el resultado emparenta con la audacia revolucionaria de Yoko Ono y completa algo que la carrera de Apple venía construyendo desde sus primeros discos.
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